#298- Una hilandería centenaria promueve una producción textil sustentable con impacto social

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Warmi, una hilandería centenaria de Jujuy, Argentina, asumió un compromiso con su comunidad y un desafío consigo misma: visibilizar la trazabilidad del proceso productivo de sus prendas exclusivas y contar la historia de cada prenda.  Se trata del primer paso en un proceso de cambio en la matriz productiva del mundo de la moda, con un giro a la sostenibilidad y ética.

Las piezas exclusivas combinan fibra animal y vegetal (pelo de llama de la puna jujeña y cáñamo de la India), un entramado único que merece contar su historia. Para ello, se incorporó en cada prenda un dispositivo con tecnología NFC que permite acceder de forma digital a todo el proceso productivo: quiénes fueron los productores, hilanderos y artesanos que participaron de la elaboración, la huella de energía que demandó el trabajo y las historias que conectan al producto con su origen en las comunidades locales.

El etiquetado ético digital forma parte de los objetivos de Hilandería Warmi como organización. “La sostenibilidad y transparencia son dos caras íntimamente conectadas. Ninguna prenda confeccionada en base a un proceso sostenible creíble es posible sin respaldarlo con transparencia’, expresó Gastón Arostegui, gerente general de Hilandería Warmi.

“La valentía de transparentar la cadena de valor a toda la comunidad es un desafío que requiere mucha honestidad y compromiso, entendiendo que no somos perfectos, y que los procesos siempre pueden seguir un camino de mejora continua. En ese punto radica la valentía, saber que podemos optimizar y asumir el valor de mostrarlo junto a nuestros productos es el primer paso para poder empezar a cambiarlo”.

La información de trazabilidad de las piezas es accesible al aproximar la etiqueta a un teléfono celular. Mediante la tecnología NFC, en la pantalla se conocen los detalles de la elaboración de las prendas.

Empresa B certificada, Hilandería Warmi impacta a más de 600 familias de productores de la Puna jujeña, a través de la alianza con la Asociación Warmi Sayajsugo, liderada por Rosario Quispe. Todas las utilidades que genera la empresa son reinvertidas en microemprendimientos productivos.

Estas prendas exclusivas no estarán a la venta al público, sino que serán distribuidas entre embajadoras y embajadores de la marca con el objetivo de transparentar y amplificar las buenas prácticas en la industria textil.

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