7.4 millones de niños y niñas en Argentina crecen en la pobreza. Según UNICEF, entre 2017 y 2022, la pobreza infantil aumentó 8,4% y la pobreza monetaria extrema 2,7%. Hay grupos particularmente afectados por esta situación: adolescentes entre 10 y 17 años; niños, niñas y adolescentes que pertenecen a hogares de barrios populares; y los que pertenecen a hogares mono-ma/parentales.
(UNICEF, 2023).
Si bien las prestaciones sociales no son por sí solas suficientes para eliminar la pobreza, diversos estudios han demostrado que tienen impactos positivos. Sin las políticas de transferencias, la pobreza infantil sería casi tres puntos más alta y la pobreza extrema 10 puntos más alta.
Los datos se desprenden de la presentación del informe “Crecer sin pobreza, para que la lucha contra la pobreza infantil sea prioridad en la agenda pública”, que realizó Asociación Civil Igualdad y Justicia (ACIJ), integrante del colectivo Infancia en Deuda. Además, la organización presentó propuestas para mejorar el sistema.
Una de las propuestas busca garantizar que cada niño o niña que perciba la Asignación Universal por Hijo (AUH) o el primer tramo de Asignaciones Familiares, reciba una prestación que cubra una Canasta Básica Alimentaria. “El costo de elevar dichas prestaciones hasta una CBA sería a valores de 2023 sería de $1.2 billones, lo que equivale al 0,74 PBI y al 3,44% del presupuesto”, explica Bárbara Zanino, abogada de ACIJ.
La otra propuesta busca la jerarquización y ampliación de la Prestación Alimentar. Se propone incorporar a los y las adolescentes de 15 a 17 años a esta política. También, se busca sancionar una ley que reconozca la Prestación Alimentar a fin de asegurar su continuidad y estabilidad. Por último, incluir una fórmula trimestral de actualización (al igual que las Asignaciones Familiares). “El costo de esta propuesta a valores de 2023 sería de $255.087 millones, lo que equivale al 0,15 del PBI y al 0,69% de presupuesto”, agrega Zanino.