En el marco del Día Internacional de la Eliminación de la violencia contra las Mujeres, la Fundación Encontrarse en la Diversidad en conjunto con la Embajada del Reino de los Países Bajos, invitan a jóvenes y amantes del deporte a firmar un nuevo contrato por un fútbol sin violencia. A su vez, con el fin de abrir preguntas y visibilizar la lucha, presentan un spot para pensar ¿por qué la cancha es también un ámbito educativo?

En un encuentro que se llevó a cabo en la Sociedad Hebraica Argentina, y que contó con la presencia de reconocidas personalidades del deporte, presentaron los resultados de “Escuela de hinchas: firmemos un nuevo contrato” y la revista que compila las producciones que surgieron luego de talleres realizados en todo el país de los que participaron más de 900 jóvenes y adolescentes. Se trata de un proyecto donde se trabaja junto con estudiantes, clubes y escuelas para repensar los estereotipos, la violencia, la identidad(es), la sexualidad en el mundo del fútbol y en nuestros vínculos en general. Invita a poner en cuestión y en tensión prácticas habituales en el mundo del fútbol y proponiendo diversas formas de comenzar (y continuar) esta transformación.

Recientemente Encontrarse en la Diversidad realizó una encuesta en Argentina de la que participaron hinchas, jugadores/as, periodistas y otras personas vinculadas al ámbito del deporte. El 94.6% de quienes respondieron, afirmaron creer que hay discriminación en el fútbol y remarcaron que los principales motivos eran la orientación sexual, el género, la nacionalidad y el aspecto físico. Lo interesante surge al comparar este contundente casi 95% con la pregunta por si alguna vez discriminaron en la cancha. Solo un 36,7% contestó haberlo hecho. Y aquí surge una pregunta: Si es casi unánime la idea de que aún existen prácticas discriminatorias en el fútbol, ¿Por qué es tan bajo el porcentaje de personas que asumen haber discriminado? En esa misma encuesta y retomando lo que se planteaba anteriormente, preguntaron acerca de lo que representa el folklore del fútbol; el 20% respondió que ciertas canciones (que incluían discursos xenófobos, racistas y homo-odiantes) eran parte del folklore. “Hace años que como sociedad pareciera que sostenemos que lo que pasa en la cancha, queda en la cancha y que, por lo tanto, es un espacio en donde podemos hacer y decir casi cualquier cosa. Entendemos que la discriminación habilita a las violencias, por lo que es imprescindible cuestionar estas ideas y comenzar a desandar este camino, porque lo que pasa en la cancha, no queda en la cancha”, señalan desde la ONG.

“En este sentido, nos preguntamos por el impacto que estas prácticas traen aparejado: mientras ciertas orientaciones sexuales e identidades de género sigan siendo utilizadas como insulto dentro de la cancha, es muy difícil que esto cambie por fuera. Muchas de las canciones y prácticas que se dan en los estadios no son más que un reflejo de ciertos discursos socialmente instalados y que lleva tiempo desarticular. Las prácticas discriminatorias son culturales y por lo tanto, ninguna persona está exenta de discriminar o de sufrir discriminación. La buena noticia, es que podemos des-aprender”, destaca Florencia Fisch, directora ejecutiva de Fundación Encontrarse en la Diversidad. Y agrega: “Venimos de unos últimos años en los cuales este deporte mostró cambios, desde la creación de áreas de género, diversidad y discapacidad, el crecimiento y la profesionalización del fútbol femenino, la contratación de la primera jugadora trans en sumarse a un plantel profesional, el cuestionamiento a ciertos sectores de las hinchadas, el desarrollo de protocolos de prevención de violencia, el primer relato y comentario a cargo de mujeres en una transmisión oficial del Mundial masculino… por lo tanto, es cada vez más un ámbito fértil para continuar estos cambios y construir nuevas reglas de juego, también en el fútbol”.

“Pensar el fútbol como fenómeno social y cultural nos permite continuar con el cambio en torno a la deconstrucción de estereotipos y prejuicios que se ponen en juego en distintos espacios, siendo la cancha, uno de ellos. Y ¿cómo desarticular estas prácticas? Creemos en la difusión, la sensibilización, la ampliación de espacios de formación y reflexión que apunten a comprometer a todas las personas involucradas de alguna manera con el deporte a repensar y construir nuevas reglas. Lo que pasa en la cancha no queda en la cancha, por lo que queremos continuar acompañando y siendo parte de un fútbol más diverso, inclusivo y que aporte a la construcción de una sociedad más justa”, destacó Ariel Dorfman, presidente de Fundación Encontrarse en la Diversidad.

Por su parte, Emma Cesari de la sección Política, Prensa y Cultura de la Embajada del Reino de los Países Bajos, concluyó: “Nuestra Embajada trabaja en temas que son muy importantes para nuestro país, los Países Bajos, tales como la importancia y el respeto de los derechos humanos, la buena convivencia, la libertad de expresión, las democracias, la igualdad de oportunidades y derechos de las minorías. En distintos niveles, pero sin pausa, nos asociamos en buscar alternativas que nos enseñen a convivir en paz, sin violencia, en solidaridad, comprensión y empatía. La comunicación es clave para difundir y multiplicar nuestros objetivos y deseos. Todos somos agentes multiplicadores de este mensaje positivo. ¡Sigamos jugando, pero que haya lugar para todos y todas!”.