En el mundo del trabajo actual conviven discusiones acerca del impacto de la inteligencia artificial junto con las de trabajo esclavo. Como sociedad hay que preguntarse qué tipo de trabajo queremos en el futuro. Es importante responder a los retos de productividad y crecimiento económico, sin dejar la dignidad humana atrás.

“En experiencias de Fundación Avina como el Proyecto Periplo y la Iniciativa Arropa se ve la importancia de actuar en tres sentidos: fomentar el fortalecimiento de las capacidades de las personas trabajadoras y de las organizaciones que les apoyan, fomentar mejores prácticas en términos de conducta empresarial responsable con el sector privado e incidir en legislación y políticas públicas que protejan al trabajo digno. Hay perfiles de organizaciones que pueden contribuir en cada uno de estos objetivos por lo que es importantísimo incrementar el capital social que trabaja a favor del trabajo digno y hacernos acompañar del sector privado que cumple con las mejores prácticas en este sentido”, dice Patricia Carmona, gerente programática de Futuro del Trabajo y la Empresa de Fundación Avina.

Según Carmona, de cara a futuro, es importante potenciar la colaboración. “Pienso que venimos de una narrativa y prácticas que enfrentan a las personas trabajadoras y a las empresarias. Pensamos que los avances de un sector son en detrimento de otro -aunque no negamos que ha sido así- necesitamos trascender esta cuestión porque de fondo queremos el crecimiento y bienestar para todas las personas. Debe imperar una visión de ganar- ganar y las prácticas que sean congruentes en este sentido”, explica.

Un reto que ya existe en el presente es asegurarse de que el trabajo sea una herramienta que permita reducir las brechas de desigualdad. ¿Cómo puede atenderse este reto? “Mediante la preparación de las personas trabajadoras para que puedan responder a las transformaciones tecnológicas y a las adaptaciones que sufrirán las distintas industrias, fortaleciendo las condiciones y derechos laborales y por supuesto transformando los modelos de negocio para que consideren el cuidado del planeta y la dignidad de las personas”, reflexiona Carmona.

Las tecnologías, como la inteligencia artificial, que desde 2019, han irrumpido en la discusión para dejar de ser parte del futuro y convertirse en el presente. El reto que significan es cómo desarrollarlas para que sean útiles para las personas -por ejemplo, para ganar tiempo libre – y no como una sustitución de los trabajadores. Esto implica también trabajar cerca de las big tech para fortalecer sus prácticas e incidir para que sean más transparentes y sobre todo no potencien la desigualdad.