#526- Camino a un futuro sostenible: retos y oportunidades ante el cambio climático

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El cambio climático es causado por un incremento de las emisiones de gases de efecto invernadero en la atmósfera, generados desde la revolución industrial por los seres humanos a través de diversas actividades. Los gases de efecto invernaderos ya han incrementado la temperatura promedio de la tierra en 1.1°C desde 1850-1900, y basado en los escenarios se proyecta que podría llegar hasta los 2.6-4.8 °C para finales del siglo, de acuerdo con el IPCC.

De cara a futuro, el incremento de las temperaturas implica varios cambios en los patrones climáticos, llevando a incrementar la frecuencia e intensidad de eventos climáticos extremos (como huracanes, sequías, olas de calor, lluvias intensas, entre otros). Otras consecuencias esperadas son los impactos en los ecosistemas, provocando cambios en los hábitats, pérdida de biodiversidad y modificaciones en la distribución de especies. El aumento del nivel del mar debido al derretimiento de los glaciares polares puede tener consecuencias graves para las comunidades costeras, la infraestructura y los ecosistemas. También, puede ocasionar la reducción de fuentes de agua.

El papel de la sociedad civil es crucial en la lucha contra el cambio climático, pues son quienes deben abogar, influenciar y votar por la toma de decisiones de política pública hacia regulaciones y acciones que promuevan la reducción de emisiones (mitigación) y mayor resiliencia (adaptación) frente al cambio climático. Para poder lograr esto es necesario que la sociedad civil se organice, eduque y empodere sobre las causas y efectos del cambio climático. Asimismo, tiene un rol que jugar en la promoción de estilos de vida y de consumo más sostenibles y amigables con el planeta, que ayuden con la mitigación. Y al mismo tiempo, tiene que apoyar a las comunidades más vulnerables afectadas de manera desproporcionada por el cambio climático. Esto podría implicar brindar asistencia para adaptarse a entornos cambiantes, desarrollar resiliencia y garantizar un acceso equitativo a recursos y oportunidades.  Otro rol importante es el del monitoreo de acciones gubernamentales y corporativas para garantizar que cumplan con los compromisos y normativa climática ya establecida.

En el marco del inicio de la COP28, el 30 de noviembre en Dubai, y con el objetivo de seguir avanzando en la lucha frente al cambio climático, hay varios aspectos por potenciar y fortalecer. Algunos son:

  • El aumento de la ambición y urgencia frente a la problemática del cambio climático. El Acuerdo de París estableció una meta clara de mitigación, asegurando no sobrepasar los 1.5oC de incremento de la temperatura media de la tierra. Actualmente, en las negociaciones internacionales se viene trabajando para establecer una meta global para la adaptación.
  • La transición energética es crucial para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Los combustibles fósiles son las principales fuentes de dióxido de carbono en la atmosfera, y se requiere una transición hacia la energía renovable en el corto plazo. Para ello es necesario incrementar la inversión, así como trabajar con innovaciones tecnológicas que permitan mejorar, por ejemplo, el almacenamiento de energía.
  • Es necesario fortalecer las capacidades para adaptarse a los impactos climáticos que ya son inevitables. Esto incluye el desarrollo de infraestructuras resilientes, estrategias de gestión del agua, sistemas de alerta temprana y programas de reducción del riesgo de desastres.
  • El financiamiento climático es necesario para contar con los recursos para una transición rápida y justa. Los fondos, en especial para países en vías de desarrollo, son requeridos para implementar las contribuciones nacionalmente determinadas definidas por cada país en base al Acuerdo de París.
  • La participación y colaboración de toda la sociedad es necesaria para realmente tener una transformación. Si bien son los gobiernos nacionales quienes lideran las negociaciones, es necesario el compromiso y acción por parte de los gobiernos subnacionales, el sector privado, la sociedad civil, academia, entre otros.
  • La equidad debe ser considerada para reconocer y fortalecer las disparidades en la vulnerabilidad y capacidad de respuesta al cambio climático, garantizando una transición justa y equitativa para comunidades más afectadas, así como la inclusión de perspectivas de género en las políticas climáticas.
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