Eliminar toda forma de violencia entre géneros tiene que ser uno de los aspectos claves de cara a futuro. El acoso y violencia contra las mujeres y niñas sigue creciendo y sumando víctimas en los países de América Latina.

“Para ello, debemos apoyar el desarrollo de programas ‘cero tolerancia’ a la violencia y aumentar la eficiencia de las medidas de todo tipo para contrarrestar y disminuir las cifras escalofriantes y crecientes de feminicidios. Luego, es clave abordar programas innovadores y efectivos de educación y comunicación para activar conductas y prácticas individuales y colectivas que apunten a incrementar y promover el respeto a la diferencia y a la diversidad entre géneros, así como impulsar campañas contundentes que apunten a eliminar toda forma de discriminación en las relaciones entre géneros en ámbitos públicos y privados. También, es importante contar con políticas públicas a favor de la igualdad y la justicia, con mecanismos efectivos de control y denuncia accesibles a nivel de hogares, barrios, lugares de trabajo y espacios públicos. Debemos dotar de herramientas prácticas para combatir y enfrentar la violencia y promover el respeto y la dignidad de todas las personas”, dice Felipe Toledo, Gerente Programático de Fundación Avina.

Según Toledo, un reto tiene que ver con la transformación acelerada hacia la economía digital y el trabajo virtual, donde muchos servicios son ofrecidos mayormente por mujeres sin regulación ni protección de derechos laborales. Ante esto, el Estado debe garantizar condiciones de trabajo dignas y acceso a servicios sociales.

“La inteligencia artificial también amenaza con desplazar trabajadoras del área de servicios. Por ello, es necesario reformular políticas para que se mantenga el acceso a servicios sociales para trabajadoras virtuales, vigilando que el sector privado nacional o transnacional -que se beneficia de esta fuerza laboral- cumpla con pagos justos, beneficios y capacitación”, expresa Toledo.

Otro punto a tener en cuenta de cara a futuro son las fuertes corrientes migratorias de origen económico o político, agravadas por la crisis climática. “Esto implicará la llegada de millones de migrantes buscando oportunidades laborales o ingresos, por lo que los Estados deberán revisar sus programas económicos y sociales y hacer enormes esfuerzos para dar cabida a trabajadores migrantes, en específico a mujeres”, señala Toledo.

En relación al rol de la sociedad civil, Toledo dice que es fundamental la educación para la participación ciudadana en la generación y control de políticas públicas que forjen programas de atención económica y social para quiénes más necesitan. Al mismo tiempo, el referente considera que la sociedad civil puede impulsar iniciativas de economía del cuidado.