Si bien nadie puede predecir el futuro, varios análisis sobre las tendencias de los flujos migratorios, resaltan que estos se mantendrán en constante crecimiento en las próximas décadas. El número de personas migrantes alcanzará las 350 millones de personas en 2030, siendo América Latina la región donde se registra el número creciente más rápido de personas migrantes. Aunque los números varían entre cada región, se prevé que la mayoría de las personas migrantes en las próximas décadas serán mujeres.

Las personas se mueven a través de las fronteras internacionales por diferentes motivos. Estos flujos migratorios se impulsan por una combinación de elementos, haciendo que los movimientos transfronterizos sean más diversos y complejos, estos elementos también influyen en el número de personas que se desplazan y a dónde van. Entre ellos podemos destacar como tendencias en las próximas décadas, los siguientes:

  • La tendencia mundial al envejecimiento de la población, la subsecuente disminución de la población productiva en varias economías y la necesidad de mano de obra, que estimula la demanda de más trabajadores extranjeros, sumada a la desigualdad y desempleo sobre todo de sectores jóvenes en los países del sur.
  • La inestabilidad democrática, la corrupción política y los conflictos armados, la inseguridad sobre todo en los países donde existe presencia y altos índices de violencia debido a la actividad criminal.
  • El cambio climático global provocará más migraciones y siendo que las personas afectadas por los fenómenos climáticos son usualmente poblaciones indígenas o comunidades rurales con pocos recursos, se prevé que estas migrarán a zonas locales adyacentes.
  • La expansión del acceso a internet que permite a más personas identificar mejores situaciones de vida en el extranjero.

“Uno de los grandes desafíos es asegurar la integración rápida e incluyente de las personas migrantes, sobre todo en las zonas urbanas, donde se ubica la mayoría de los asentamientos y comunidades migrantes. Asegurar el acceso a servicios básicos como el agua y servicios de salud, a alimentos y educación, y oportunidades económicas son hoy en día, y seguirán siendo, de los grandes desafíos de los lugares de acogida. Aunado a ello, el apoyo a las comunidades de acogida es crucial, así como a organizaciones de la sociedad civil que trabajan en asegurar el acceso a derechos de todas las personas migrantes”, dice Agnieszka Raczynska, coordinadora del Programa Migraciones de la Fundación Avina.

En 2019, el número de personas trabajadoras migrantes internacionales alcanzó los 169 millones (casi el 5 por ciento de la mano de obra mundial). “Uno de los grandes desafíos que tenemos es asegurar que todas las personas trabajadoras migrantes gocen de los mismos derechos, que cuenten con mecanismos para prevenir y denunciar abusos, y que las empresas desarrollen modelos de negocios que pongan en el centro a la dignidad humana”, agrega Raczynska.

La migración tiene importantes repercusiones tanto en las personas como en los lugares de origen, tránsito y destino. “Las actitudes de la población hacia las personas migrantes es clave para asegurar la integración. Lo que pensamos y como nos comportamos hacia las personas migrantes no solo tiene repercusiones en sus vidas y en nuestras comunidades, sino que influye en las decisiones de políticas públicas. Como sociedad debemos mantenernos informados, comprender las causas de las migraciones y reconocer los múltiples aportes con los que las personas migrantes contribuyen a las sociedades, las culturas y nuestras economías”, señala Raczynska.

El desarrollo de las tecnologías y la digitalización han jugado un papel fundamental en la migración actual. El acceso a información a través del internet, el uso de los teléfonos móviles o las redes sociales, permiten a las personas migrantes conocer los requisitos para migrar de forma más efectiva, prever riesgos y denunciar abusos, identificar oportunidades laborales y conectarse con sus familiares, amigos, redes de apoyo y organizaciones de la sociedad civil. El desarrollo de aplicaciones diseñadas específicamente para las personas migrantes como Contratados.org son solo un ejemplo de la tecnología puesta al servicio de la población migrante. Al mismo tiempo, el desarrollo tecnológico de los servicios bancarios ha permitido las personas migrantes enviar dinero a sus familiares en las comunidades de origen de manera más ágil y segura.

“Si bien el impacto de las tecnologías puede ser positivo en facilitar y hacer los flujos migratorios más seguros, también puede tener consecuencias negativas en la garantía de derechos de las personas migrantes, por ejemplo, a través del uso de las tecnologías de vigilancia por los gobiernos, como el uso de drones en los puntos de tránsito”, concluye Raczynska.