Estados Unidos es una región que históricamente se ha destacado por ser una de las principales receptoras mundiales de migrantes, solicitantes de asilo y refugiados. Sin embargo, en los últimos años, el flujo migratorio en la región ha crecido a niveles alarmantes. En respuesta a ello, las políticas restrictivas del país se renuevan continuamente para frenar el colosal número de entradas ilegales.

Los conflictos sociales, económicos y políticos, la pobreza, las crisis alimentarias, las situaciones de extrema violencia y otros graves problemas socio-estructurales, han impedido que muchas personas construyan una vida digna y segura en sus países de origen. En su intención por alcanzar mejores condiciones de vida, Estados Unidos se ha convertido en uno de los países de destino a los que se desea llegar.Las personas migrantes a menudo emprenden viajes largos y peligrosos con un limitado acceso a alimentos y agua, saneamiento y otros servicios básicos, lo que aumenta su riesgo de contraer enfermedades transmisibles.

Asimismo, pueden estar expuestas a sufrir lesiones accidentales, situaciones de abuso sexual y graves problemas de salud mental debido a las experiencias traumáticas o estresantes a las que se ven sometidas en su recorrido hasta llegar a su país de destino. De acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), las rutas América del Sur- América del Norte actualmente son transitadas principalmente por migrantes de diversos países latinoamericanos, asiáticos y africanos.

En relación con las rutas migratorias, un número importante de las personas de estos orígenes inician el viaje en países sudamericanos y desde allí se dirigen a Colombia para cruzar luego la frontera con Panamá. Una vez en Panamá, deben cruzar varios países centroamericanos para llegar a México y finalmente a Estados Unidos y/o Canadá como principales países de destino.

De enero a noviembre de 2023, casi medio millón de personas han cruzado el Tapón del Darién, una espesa selva de más de 5 mil kilómetros cuadrados que separa a Colombia de Panamá.

Asimismo, desde hace tiempo, la ruta terrestre entre América Central, México y Estados Unidos se ha convertido en una de las más peligrosas en el mundo. La OIM registró 686 personas migrantes fallecidas o desaparecidas a lo largo de la frontera entre los Estados Unidos y México durante el año 2022.

Médicos Sin Fronteras brinda asistencia urgente a personas migrantes en Perú, Panamá, Honduras, Guatemala y México. Los equipos dan una asistencia médica integral a las personas migrantes y ponen especial énfasis en la atención a los niños, niñas y mujeres. Han desarrollado programas específicos para víctimas de la violencia sexual y también ofrecen atención a la salud mental. Asimismo, trabajan para paliar las consecuencias de esas deficiencias sanitarias y del hacinamiento, mediante la potabilización o distribución de agua, la construcción de letrinas o el reparto de artículos de primera necesidad (kits de higiene personal, de cocina, de abrigo, de refugio, etc.).

También son esenciales las campañas de vacunación contra las enfermedades que mayor riesgo presentan para estas poblaciones, como el sarampión, las diarreas o la neumonía. Esta atención se presta desde centros de salud, dispensarios, hospitales y clínicas móviles.