Los últimos días en Ecuador estuvieron marcados por una escalada de violencia y enfrentamientos, luego de la fuga de la cárcel del líder de una banda criminal y de varios motines en las cárceles. Miles de espectadores presenciaron en vivo el asalto a un canal de televisión por parte de un grupo de hombres armados que tomaron de rehenes a los trabajadores en el estudio.

Según Statista, las cárceles ecuatorianas operaban en 2023 al 112% de su capacidad. Aun así, de acuerdo con datos de World Prison Brief citados por Statista, el país latinoamericano que tiene mayor sobrepoblación es Haití, donde el sistema carcelario tiene una tasa de ocupación del 454%. El segundo lugar lo ocupa Guatemala, con una tasa de ocupación del 293%, seguida de Bolivia, que roza el 264%.

La sobrepoblación carcelaria constituye un problema acuciante en distintos países de la región y del mundo. Se trata de un fenómeno que produce graves consecuencias para la vida de las personas privadas de su libertad, redundando en problemas vinculados a las condiciones físicas de detención y al acceso a oportunidades de formación y desarrollo personal de la población carcelaria.

De acuerdo con un análisis de El Orden Mundial, Haití tiene las cárceles más superpobladas de América Latina y el segundo puesto mundial. La situación se ha agravado por la inestabilidad política, la corrupción y la violencia en el país. Los bajos salarios y la falta de recursos han llevado a un sistema de justicia penal ineficaz, con procesos lentos y sin garantías procesales. Esto provoca que muchas personas estén en detención preventiva sin haber sido condenados, en anticuadas prisiones.

En otros países como Brasil, Venezuela y Centroamérica, la violencia es una de las principales causas de la sobrepoblación carcelaria, junto con la falta de recursos y una justicia ineficaz. La lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado ha llevado a un enfoque punitivo que ha hecho aumentar el número de presos más rápido que la capacidad de construir cárceles.