El Movimento Mulheres Negras Decidem (MND), un movimiento que califica y promueve la agenda liderada por mujeres negras en la política institucional, ha ampliado su arraigo en Brasil. Además, se estableció un sólido grupo de articuladoras políticas que influye en diversos espacios de poder: el sector publico y privado; foros internacionales; y sociedad civil, entre otros.

Desde su creación hace cinco años, el MND ha tejido una red de 200 mujeres negras con formaciones y trayectorias diversas. La referente de MND Tainah Pereira dice:  “Nuestra comunidad es nuestro mayor tesoro; sin la participación activa de las 200 articuladoras, no sería posible lograr el impacto tan significativo que hemos tenido con nuestras campañas y proyectos”.

El MND ha logrado impactar significativamente con sus campañas y proyectos, destacando iniciativas como la plataforma virtual, el libro “A Radical Imaginação Política das Mulheres Negras Brasileiras”, el proyecto “Estamos Prontas”, la guía sobre Cuidados Digitales y la campaña #MinistraNegraJá.

Pereira destaca: “Nuestra principal agenda es la defensa de una política institucional que refleje las necesidades y aspiraciones de las mayorías silenciadas de Brasil. Las mujeres negras son el grupo poblacional más grande del país y una fuerza política y electoral en crecimiento. Los mandatos de las mujeres negras han puesto en agenda cuestiones determinantes para mejorar las condiciones de vida de toda la sociedad: acceso a una atención médica pública y gratuita de calidad, educación para la emancipación, participación política y compromiso cívico, movilidad urbana y derecho a la ciudad, enfrentamiento de la crisis climática con justicia socioambiental, fin de las violaciones sistemáticas de los derechos humanos por parte del Estado, entre muchos otros temas. Creemos que al fortalecer el liderazgo colectivo de las mujeres negras que desean ocupar cargos de poder y decisión, estamos contribuyendo al fortalecimiento de las causas que ellas defienden”.

Sin embargo, a pesar de estos logros, el MND se enfrenta a desafíos importantes. La violencia política de género y raza emerge como una de las barreras más significativas, impactando negativamente las posibilidades de las mujeres negras para disputar el poder. Según Pereira, “La institucionalidad también es una barrera. Existe mucha resistencia por parte del establishment político en respetar resoluciones, leyes y otras medidas que ayudan a alentar a las mujeres negras en sus candidaturas y mandatos”.