Chile ha creado una hoja de ruta de economía circular a largo plazo a través de un amplio proceso de desarrollo participativo que involucró a empresas, ONG, instituciones académicas y ciudadanos. Publicada en 2021 por una coalición de organismos gubernamentales y público-privados, la hoja de ruta establece una visión de una economía circular regenerativa, justa y participativa en Chile. La visión está respaldada por objetivos para crear empleos, reducir los residuos, aumentar el reciclaje y la productividad de los materiales, y recuperar los vertederos ilegales, además de un plan de acción detallado.

La hoja de ruta incluye actividades al origen y al final de la cadena para crear un sistema nacional de innovación sólido para una economía circular, hacer que los hábitos y prácticas circulares sean la norma en Chile, ajustar el marco regulatorio para respaldar las prácticas circulares y adaptarse a los diferentes contextos y prioridades de las 16 regiones de Chile.

La Hoja de Ruta está estructurada de tal manera que presenta 118 acciones co-construidas a través de un proceso altamente participativo destacado a nivel mundial. Dichas acciones tienen una proyección en el tiempo, por tanto lo más significativo es comunicar que se avanza en la implementación de un 100% de las acciones consideradas de corto plazo (al año 2022) y más del 70% de las acciones proyectadas al mediano plazo (2026). Además, la cantidad de actores involucrados en esta transición es cinco veces mayor que la inicialmente prevista al momento de su publicación.

El Programa Territorio Circular difunde casos de éxito, esfuerzos y compromisos de diferentes actores involucrados en la implementación de la Hoja de Ruta de Economía Circular. También da seguimiento a las acciones establecidas en la Hoja de Ruta. Su misión es mejorar la competitividad y sostenibilidad de los territorios por medio de la articulación de ecosistemas de innovación para la economía circular.

“A través del exhaustivo y participativo proceso de elaboración de la Hoja de Ruta para un Chile Circular al 2040 que se inició en el año 2019, se identificaron brechas o desafíos que ralentizan la transición del país y sus sectores productivos hacia este nuevo modelo de producción y consumo. No obstante, dichas brechas en su mayoría vinculadas a los ámbitos regulatorio y procedimental, están siendo abordadas desde el año 2023, a través de la Primera Mesa Ejecutiva para la Productividad (MEP) de Economía Circular. Esta instancia es liderada por el Ministerio de Economía y la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO) que, a través de un trabajo altamente colaborativo entre el sector privado, gremios y el sector público, han abordado, validado y buscan resolver, cada uno de estos desafíos de la forma más rápida posible para lograr que la economía se mueva con rapidez y aumente la productividad”, expresan desde el Programa Territorio Circular.