La reelección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos y su decisión de suspender la financiación internacional canalizada por USAID ha generado una crisis sin precedentes en el mundo filantrópico, dejando a miles de organizaciones sociales sin respaldo financiero.
Carlos March, director de Futuro de la Fundación Avina, advierte que esta coyuntura evidencia una ruptura estructural en la cooperación internacional, que ya venía siendo erosionada por recortes y reorientaciones unilaterales impulsadas también por actores europeos. “Antes apoyaban lo que necesitaba el mundo, ahora apoyan lo que necesita su país”, señala.
En su artículo “De los laberintos se sale por arriba”, March describe un panorama crítico para las ONG, paralizadas y con visión nublada ante un contexto hostil, marcado por golpes estratégicos que desestabilizan su sustentabilidad. Frente a este escenario, propone abandonar la lógica de crisis y adoptar la lógica de ruptura como herramienta de gestión.
Inspirado en la natación como metáfora, March sugiere que las organizaciones deben aprender a deslizarse, flotar, oxigenarse y avanzar incluso contra la corriente. Para ello, insta a redefinir cosmovisiones desde la cultura del cuidado y la geopolítica colaborativa, diseñar estrategias desde la colaboración y el poder difuso, y adoptar tácticas que acerquen la democracia a la vida cotidiana.
Entre las acciones concretas, destaca la necesidad de transformar modelos de negocio con impacto social, construir alianzas público-privadas para bienes públicos de calidad, crear nuevas institucionalidades que reduzcan las asimetrías de poder, y establecer conceptos claros para la acción.
“La sociedad civil no debe ser espectadora de la batalla cultural sino estratega de lo cultural”, concluye March, en el marco del programa “Reimaginando el Futuro de la Sociedad Civil” impulsado por la Red Argentina para la Cooperación Internacional (RACI).
