Cuando Neylla Avila Florez visitó una fábrica de suelas por primera vez, quedó impactada por la cantidad de desperdicios que observó. En ese preciso momento, vislumbró una oportunidad de negocio. Justo cuando se encontraba desempleada, comenzó a acompañar a Juan Guillermo Ríos Londoño en sus visitas a los clientes fabricantes de botas de seguridad. En 2019, Neylla y Juan Guillermo emprendieron a Gescol. “Comenzamos a investigar métodos para reciclar las suelas y logramos convertirlas en bloques y pisos amortiguantes”, relata Avila Florez.

Este emprendimiento colombiano aspira a abordar la problemática global de la gestión posconsumo del calzado y la moda. El trabajo de Gescol contribuye a reducir las emisiones de CO2, la dependencia de materiales como la lana de vidrio y el poliuretano, así como la generación de residuos. Fabrican elementos para la construcción que proporcionan confort térmico, acústico y antifatiga.

“Hemos incursionado en un mercado previamente inexplorado, aprovechando los polímeros tipo 7. Desarrollamos una patente de invención para transformar los residuos de poliuretano en elementos de construcción. De esta manera, procuramos mantener el valor de los materiales en los ciclos productivos durante el mayor tiempo posible y evitar que estos sean enterrados o incinerados”, explica Avila Florez.

En 2022, los emprendedores se dirigieron al mercado europeo, particularmente a Alemania, donde realizaron validaciones de su producto. “Este año, planeamos volver para participar en una semana de inmersión con el ecosistema empresarial de Alemania, buscando oportunidades de negocio y aprovechando los beneficios que ofrece la región de Renania del Norte-Westfalia”, agrega Avila Florez.