La crisis climática está profundizando la desigual en la distribución del trabajo de cuidados y, al mismo tiempo, evidenciando su rol central para la resiliencia. Bajo ese diagnóstico, la Climate & Care Initiative busca integrar ambas agendas a través de generación de evidencia, financiamiento a organizaciones de base e incidencia en políticas públicas.
La iniciativa, coordinada por Fundación Avina junto a Oxfam Canadá, Instituto de Investigación de las Naciones Unidas para el Desarrollo Social (UNRISD) y la Alianza Global por los Cuidados, con apoyo del Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC), se enfoca en América Latina, el Caribe y África Subsahariana.
“Sabemos que la crisis climática está aumentando el trabajo de cuidados no remunerado, que no está distribuido de manera equitativa y recae principalmente en mujeres y niñas”, señaló Carolina Robino, Senior Program Specialist del IDRC. Según explicó, los impactos del clima obligan a destinar más tiempo a tareas como recolectar agua o leña, así como al cuidado de la salud ante el aumento de enfermedades.
Además, advirtió sobre un doble efecto: “Por un lado, el cambio climático y los desastres aumentan el trabajo de cuidados no remunerado, y por otro, las respuestas al cambio climático también dependen de ese trabajo”. En ese sentido, planteó que algunas políticas pueden agravar la carga existente si no incorporan esta dimensión.
Frente a esto, la iniciativa propone un cambio de enfoque. “El cuidado construye resiliencia climática y también adaptación”, afirmó. “Necesitamos entender los sistemas de cuidado como parte de la adaptación climática y avanzar hacia un financiamiento climático que invierta en cuidados”.
Uno de los instrumentos clave es el Fondo Clima y Cuidados, que ya financia a 23 organizaciones con hasta 50.000 dólares por proyecto para impulsar soluciones territoriales con perspectiva de género en América Latina y África.
Entre las experiencias, se encuentra el trabajo de Sauti Salama en Kenia. “Hemos visto cómo el trabajo de cuidados se expande, con mujeres que recorren distancias más largas para conseguir agua y leña”, explicó Malkia John, directora ejecutiva de la organización.
En esos territorios, agregó, la presión climática y económica genera efectos en cadena: “Hemos visto un aumento de la violencia de género y de los matrimonios infantiles”.
Como respuesta, el proyecto impulsa redes locales de cuidado y protección. “Hemos formado referentes comunitarios que ayudan a identificar casos de violencia y a acompañar a las sobrevivientes para que accedan a servicios legales, médicos o de apoyo”, detalló. También trabajan en la construcción de redes de cuidado “más resilientes frente al cambio climático”. Las iniciativas fueron presentadas en el evento “Care at the Center of Climate Action”, realizado el 30 de abril en Melbourne en el marco de Women Deliver 2026, donde distintos actores coincidieron en la necesidad de reconocer el cuidado como infraestructura clave para la adaptación climática.
