América Latina y el Caribe perdió capacidad para sostener su transición energética durante el último año. La preparación de la región cayó un 2,5%, la contracción más pronunciada entre todas las regiones analizadas por el Índice de Transición Energética 2026 del Foro Económico Mundial. Los mayores retrocesos se registraron en infraestructura e innovación.
El índice analiza 120 países mediante 44 indicadores. Por un lado, evalúa el desempeño actual de los sistemas energéticos en seguridad, sostenibilidad y equidad. Por otro, mide las condiciones necesarias para sostener la transición, entre ellas infraestructura, regulación, innovación, educación y acceso al financiamiento.
En América Latina y el Caribe, la infraestructura cayó un 6,1%; la innovación, un 3%; la regulación y el compromiso político, un 2,3%; y el financiamiento y la inversión, un 1,2%. El informe relaciona esta tendencia con condiciones fiscales y financieras más restrictivas, dificultades para movilizar inversiones, menor estabilidad de las políticas y problemas para desarrollar infraestructura. Uruguay, Costa Rica, Perú y El Salvador se encuentran entre los países afectados por un menor dinamismo de las inversiones en transporte e infraestructura digital.
La región mantiene una ventaja estructural vinculada principalmente con su infraestructura hidroeléctrica y con una matriz de menor intensidad de carbono que la de otras regiones. Sin embargo, esto no representó una mejora durante el último año: la sostenibilidad cayó un 0,2% y la seguridad energética, un 0,4%. La equidad, que considera el acceso y la asequibilidad de la energía, fue la única dimensión del desempeño regional que mejoró, con un incremento del 1,4%.
Brasil continúa como líder latinoamericano y ocupa el puesto 17 del ranking mundial, seguido por Chile, en el lugar 20. No obstante, el puntaje total de Brasil cayó un 0,8% y su preparación para la transición disminuyó un 4,03%. Esta contracción fue parcialmente compensada por una mejora del 1,2% en el desempeño de su sistema energético. El informe destaca su matriz eléctrica, el desarrollo de los biocombustibles y la expansión de proyectos renovables, pero su evolución muestra que el liderazgo regional también convive con un debilitamiento de las condiciones para sostener los avances.
La caída de la preparación regional superó las registradas en Medio Oriente, Norte de África y Pakistán, con un 1,8%; Asia emergente, con un 1%; y las economías avanzadas, con un 0,67%. A escala global, el índice permaneció prácticamente sin cambios, con una variación positiva de apenas el 0,03%, mientras que la preparación para la transición disminuyó por primera vez en más de una década. El Foro Económico Mundial advierte que este deterioro puede ampliar la distancia entre los países que cuentan con instituciones, infraestructura y capital para avanzar y aquellos que enfrentan mayores restricciones.
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