Las claves de la quinta ronda de negociaciones del Tratado Global de Plásticos

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Hoy comienza en Busan, Corea del Sur, la quinta ronda de negociaciones del Tratado Global de Plásticos (INC-5), que se extenderá hasta el 1 de diciembre. Este proceso fue iniciado en 2022 por la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEA) con el objetivo de crear un tratado vinculante que aborde el ciclo de vida completo de los plásticos. Inger Andersen, directora ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), señaló que esta etapa debe marcar el cierre de las negociaciones, calificándola como un momento clave en la lucha contra la contaminación plástica.

Uno de los debates más relevantes girará en torno al texto base del tratado. El actual borrador cero, que cuenta con 73 páginas y más de 3,000 puntos sin consenso, podría ser sustituido por el “non paper” propuesto por Luis Vayas, presidente del INC. Aunque esta nueva versión tiene el respaldo de varios países, ha sido criticada por organizaciones de la sociedad civil por carecer de ambición, priorizar medidas voluntarias y omitir aspectos clave como un mecanismo financiero. Además, permite que cualquier parte tenga derecho a veto sobre futuras decisiones, lo que podría limitar la efectividad del tratado.

La producción de plásticos será otro tema de gran controversia. Se estima que esta se duplicará o triplicará para 2060, con la industria petroquímica impulsando su expansión como respuesta al decreciente mercado de combustibles fósiles. Mientras países como Perú y Ruanda proponen reducir un 40% la producción de plásticos para 2040, petroestados y grandes productores buscan que el tratado se limite exclusivamente a la gestión de residuos. Andersen destacó la necesidad de un enfoque más refinado para abordar este desafío global.

El financiamiento también será un punto clave. Un informe reciente señala que los países en desarrollo enfrentan la mayor carga de contaminación plástica debido a sistemas inadecuados de gestión de residuos y la importación de desechos de países desarrollados. Entre las propuestas discutidas se encuentra la implementación de un impuesto global de entre 60 y 90 dólares por tonelada de polímero virgen, que podría generar hasta 35,000 millones de dólares anuales para financiar soluciones. Sin embargo, todavía no hay consenso sobre quién asumirá estos costos.

Con divisiones entre petroestados, países de la Unión Europea y naciones lideradas por Ruanda, las expectativas de INC-5 varían. Los escenarios posibles incluyen desde un tratado ambicioso con reducciones obligatorias, hasta un acuerdo débil con medidas voluntarias, o incluso la postergación de las negociaciones hasta 2025. Este encuentro será determinante para el futuro de la acción global contra la contaminación plástica.

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