A medida que el calor extremo se apodera de muchos países y se convierte en “la nueva normalidad”, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) advierte de crecientes riesgos para la salud de las personas mayores en el Informe Fronteras 2025. Otros impactos destacados del cambio climático incluyen el derretimiento de los glaciares que vuelven a despertar patógenos antiguos y las inundaciones que amenazan con liberar productos químicos peligrosos.
La 7.ª edición del Informe Fronteras, El peso del tiempo – Enfrentando una nueva era de desafíos para las personas y los ecosistemas, es parte de la iniciativa Foresight Trajectory del PNUMA y destaca los problemas ambientales emergentes, así como las posibles soluciones. La primera edición, en 2016, alertó sobre el creciente riesgo de zoonosis, cuatro años antes de la pandemia de COVID-19. Este informe se publica en un momento en que las comunidades de China, Japón, India, Europa, Estados Unidos y otros lugares se enfrentan a semanas de calor extremo e inundaciones.
“Las olas de calor están entre los impactos más frecuentes y letales del cambio climático, junto con las inundaciones y la reducción de la capa de hielo”, dijo Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA. “Debemos prepararnos para los riesgos que estos impactos suponen, especialmente para quienes son más vulnerables, incluidas las personas mayores. Sin embargo, como muestra el Informe Fronteras de este año, existen soluciones que pueden ayudar a proteger a las comunidades y restaurar ecosistemas que se creían perdidos durante mucho tiempo”.
Los adultos de 65 años o más constituyen ahora una parte cada vez más dominante de la población mundial, especialmente en las zonas urbanas de los países de ingresos bajos y medianos. El informe señala que las muertes anuales relacionadas con el calor entre personas mayores han aumentado en un 85% desde la década de 1990. El deterioro de la calidad del aire y las inundaciones en las ciudades costeras bajas donde viven las personas de edad presentan riesgos adicionales.
Las personas mayores, especialmente aquellas con enfermedades crónicas, movilidad limitada o en precariedad, son particularmente vulnerables a los problemas de salud relacionados con el calor, incluidas las enfermedades respiratorias, cardiovasculares y metabólicas, así como al aumento de la mortalidad.
El informe recomienda crear ciudades libres de contaminación, resilientes y con espacios accesibles dotados de vegetación expansiva. Las estrategias clave incluyen una mejor planificación urbana, una gestión del riesgo de desastres basada en la comunidad y un mejor acceso a la información climática para las poblaciones mayores.
A principios de este año, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU adoptó una nueva resolución para desarrollar un “instrumento internacional jurídicamente vinculante sobre los derechos humanos de las personas mayores”, un posible camino para aumentar la seguridad de las personas más expuestas al cambio climático.
