MapBiomas Antártica presentó el primer mapeo homogéneo de las áreas libres de hielo de todo el continente

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MapBiomas Antártica presentó ante la comunidad científica internacional la primera colección de mapas homogéneos de las áreas libres de hielo y la vegetación de todo el continente. Eliana Fonseca da Lima dio a conocer los resultados durante la 12.ª Conferencia Abierta de Ciencia del Comité Científico para la Investigación Antártica, realizada en agosto en Oslo, Noruega, donde también invitó a científicos y grupos de investigación a incorporarse a la red y contribuir a su desarrollo.

La colección, lanzada en diciembre de 2025, reveló que las áreas libres de hielo ocupan 2,4 millones de hectáreas, menos del 1% de la superficie antártica. De ese total, alrededor de 107.000 hectáreas, equivalentes al 5%, presentan vegetación durante el verano austral. Los mapas fueron elaborados con imágenes de los satélites Sentinel-2 obtenidas entre 2017 y 2025, con una resolución de 10 metros.

A diferencia de investigaciones anteriores concentradas en áreas específicas, como la Península Antártica, la iniciativa procesa información de toda la extensión continental con las mismas imágenes, bandas y criterios. Esto permite comparar zonas distantes entre sí y contar con una referencia común para estudiar grandes glaciares de la Antártida Occidental, como Thwaites, las áreas de tierra expuesta y los ecosistemas asociados.

“Antes teníamos pequeños mapas de distintas zonas que no eran comparables. Ahora contamos con un mapa base y una metodología unificada para todo el continente”, explicó Fonseca da Lima, profesora del Departamento de Geografía de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul, quien investiga la Antártida desde hace 20 años. La metodología y los datos también pueden ser utilizados por otros equipos para comparar hábitats de pingüinos, elefantes marinos y otras especies.

El mapeo permitió además identificar vegetación en las islas, las regiones costeras, la Península Antártica y sectores del interior del continente. Allí se registró mediante imágenes satelitales la presencia de líquenes, musgos, algas terrestres y gramíneas. Esta información puede contribuir al seguimiento de la productividad de los ecosistemas y de las zonas más sensibles a los cambios ambientales.

Aunque la colección utiliza imágenes obtenidas a lo largo de ocho años, todavía no muestra la evolución anual del paisaje. La oscuridad del invierno, las nubes y las sombras generadas por el bajo ángulo del sol durante el verano reducen la cantidad de imágenes comparables. Por ese motivo, la primera versión reúne las mejores observaciones disponibles para conformar un mosaico continental que servirá como punto de partida para futuros análisis temporales.

Los próximos pasos incluyen mejorar la ubicación y precisión de las imágenes, sumar especialistas e incorporar otras variables, como los lagos y lagunas formados por el derretimiento, el hielo marino y las condiciones atmosféricas. “Esperamos traer nuevas ideas y metodologías que permitan comprender los cambios que se producen en un ambiente muy frágil”, señaló Fonseca da Lima.

La investigadora destacó que estudiar estas transformaciones no solo es relevante para la biodiversidad local. “La Antártida regula el sistema climático del hemisferio sur y del planeta. Si no prestamos atención ahora, no podremos entender lo que ya está ocurriendo ni anticipar cómo puede evolucionar”, afirmó. Las masas de aire frío originadas en el continente intervienen en la circulación atmosférica y en el volumen y la frecuencia de las lluvias en distintas regiones del hemisferio sur.

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