Organizaciones sociales diversifican sus fuentes de ingresos ante una mayor demanda

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Frente al aumento de la demanda de servicios y la incertidumbre financiera, las organizaciones sociales buscan fortalecer su capacidad de respuesta mediante la diversificación de ingresos, el trabajo en red y una mayor planificación estratégica. El 37% amplió sus fuentes de financiamiento durante el último año, según el informe World Giving Report 2026: Charity Insights.

La investigación, elaborada por Charities Aid Foundation (CAF), reunió respuestas de 5.483 organizaciones de 33 países. El relevamiento se realizó entre febrero y junio de 2026 y analizó la situación financiera, las condiciones laborales, la medición de impacto y los vínculos con otros actores de la sociedad.

El informe utiliza el término charities para incluir organizaciones no gubernamentales, entidades sin fines de lucro, organizaciones comunitarias, asociaciones y otras instituciones que trabajan para mejorar la situación de personas, comunidades, animales o el ambiente.

La diversificación de los ingresos aparece como una estrategia relevante para la sostenibilidad. Entre las organizaciones que confían en la variedad de sus fuentes de financiamiento, el 68% se siente bien preparado para el futuro. La proporción desciende al 21% entre aquellas que no consideran suficientemente diversificados sus ingresos.

Estas respuestas se producen en un escenario de necesidades crecientes. El 67% de las organizaciones registró un aumento de la demanda de sus servicios durante el último año y el 36% señaló que esa suba fue considerable.

Casi la mitad de las entidades relevadas, el 47%, experimentó una mayor demanda y tuvo dificultades para responder. El 38% reúne tres condiciones críticas: recibió más solicitudes de asistencia, tuvo problemas para atenderlas y espera que continúen aumentando.

La sostenibilidad financiera fue el desafío mencionado con mayor frecuencia, señalado por el 61% de las organizaciones. Le siguieron la creciente competencia por los fondos, con el 39%, y el aumento de los costos, con el 28%.

Solo el 22% confía en que sus fuentes de ingresos están suficientemente diversificadas para resistir una caída repentina de alguna de ellas. A su vez, el 44% estima que no podría sostenerse durante más de seis meses si se interrumpiera el financiamiento externo.

El informe también advierte sobre el peso de los fondos destinados exclusivamente a proyectos o gastos específicos. En promedio, el 64% del financiamiento recibido tiene un uso predeterminado. Cuando esa proporción alcanza o supera el 70%, casi dos tercios de las organizaciones consideran que la estructura de los fondos les dificulta alcanzar sus objetivos.

La búsqueda de nuevas fuentes de ingresos convive con decisiones más críticas. Durante el último año, un tercio de las organizaciones utilizó ahorros o reservas para cubrir faltantes y una de cada cuatro redujo su personal o achicó su estructura.

Las redes aparecen como otro recurso para afrontar este escenario. Siete de cada diez organizaciones afirman mantener vínculos sólidos con otras entidades de la sociedad civil y, dentro de ese grupo, el 91% considera que esas conexiones son importantes para alcanzar sus objetivos.

El 92% también considera que los financiadores podrían brindar algún tipo de apoyo adicional para fortalecer sus capacidades. La principal demanda, seleccionada por el 64%, es que faciliten oportunidades de intercambio y aprendizaje. También reclaman acompañamiento estratégico, capacitación de los equipos y mayor flexibilidad en las exigencias.

Otra estrategia es mejorar la evaluación de los resultados. El 43% de las organizaciones ya utiliza un marco formal para medir su impacto y el 39% está desarrollando uno. Entre quienes cuentan con estos instrumentos, el 76% considera que registra sus resultados de manera efectiva, frente al 26% de aquellas que no tienen un sistema formal ni planean crearlo.

A pesar de estas respuestas, persisten diferencias regionales. En Sudamérica, solo el 26% de las organizaciones considera que cuenta con las condiciones financieras y operativas necesarias para afrontar con éxito los próximos tres años. Además, apenas el 9% afirma que su gobierno incentiva a la población a realizar donaciones.

Las restricciones de tiempo también condicionan la capacidad de adaptación. En promedio, quienes conducen las organizaciones dedican el 64% de su jornada a tareas operativas y cotidianas, mientras que el 59% quisiera disponer de más tiempo para pensar estrategias de largo plazo.

“Los líderes de organizaciones que pueden tomar distancia y priorizar el trabajo estratégico se sienten más optimistas y seguros de cara al futuro”, sostuvo Mark Greer, director general de Charities Aid Foundation.

CAF aclara que los resultados constituyen una fotografía indicativa y no una muestra representativa de todas las organizaciones sociales del mundo. Para elaborar los promedios globales y regionales, cada país recibió el mismo peso, independientemente de su población o de la cantidad de entidades participantes.

Descargá el informe completo: World Giving Report 2026: Charity Insights

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