En el panel “Philanthropy as a Catalyst in Multi-Stakeholder Partnerships” durante la Asamblea General de la ONU (#UNGA2025), Valeria Scorza, directora ejecutiva de Fundación Avina, afirmó que la equidad es una condición previa para cualquier alianza y que no se trata solo de mezclar capitales, sino de “mezclar poder”. Esto implica compartir control y co-crear con las comunidades para que sean co-conductoras en la definición del éxito y de las prioridades de inversión.
Scorza detalló cuatro principios que guían el trabajo de Avina. El primero es la equidad, asegurando que las comunidades estén en el centro y definan qué significa el éxito y cómo abordar sus problemas. El segundo es la gobernanza inclusiva, ejemplificado en Latitude R, plataforma de gestión de residuos que reúne a recicladores de América Latina, empresas competidoras como Coca-Cola, PepsiCo y Nestlé, bancos de desarrollo y gobiernos locales para definir juntos las prioridades de inversión.
El tercer principio es la transparencia y la rendición de cuentas, con la convicción de que “el dinero no es neutral” y debe tener intención. Scorza recordó que en 2016 Avina acompañó al primer banco ético latinoamericano para que cada depositante supiera exactamente dónde se invertía su dinero, apostando por proyectos creativos y arriesgados que requieren apoyo regulatorio y financiero.
El cuarto es el impulso a plataformas híbridas, como el NAR Consortium, red de diez organizaciones que fortalecen la agricultura regenerativa en América Latina. Allí Avina aporta las subvenciones, los inversores el capital con retorno y los gobiernos incentivos de política pública, articulando finanzas combinadas con compromisos de equidad y género para transformar de forma sistémica las cadenas de suministro.
“Si los gobiernos traen escala, el sector privado recursos y las comunidades conocimiento, la filantropía debe traer coraje: coraje para insistir en no solo mezclar capital, sino mezclar poder”, concluyó Scorza.
