The Journey Fund busca escalar su modelo de transición justa

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Solar panel on blue sky background. Green grass and cloudy sky. Alternative energy concept

The Journey Fund avanza en la estructuración de su plataforma global de inversión orientada a financiar proyectos de transición justa en mercados emergentes, con Colombia como primer país piloto. “Esperamos que antes de fin de año el fondo ya esté operativo y en condiciones de escalar”, afirmó Duarte da Silva, Managing Partner en EBG Investment Solutions.

El fondo fue incubado por Bridging Ventures y cuenta con el soporte estructural de EBG Investment Solutions Ltd., También cuenta con el apoyo de BONUS Investment Bank Colombia y Fundación Avina, como actor de impacto. La iniciativa busca combinar capital catalítico y comercial para transformar compromisos políticos de salida de los combustibles fósiles en inversiones concretas vinculadas a energías renovables, infraestructura resiliente, agricultura sostenible y desarrollo regenerativo.

Según explicó da Silva, uno de los principales diferenciales de The Journey Fund es su modelo de plataforma global, que reúne inversores privados, instituciones públicas y organismos de desarrollo no solo en el financiamiento, sino también en la generación y estructuración de proyectos.

La iniciativa tendrá foco inicial en América Latina y el Caribe, África, Medio Oriente y los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (conocidos como SIDS por sus siglas en inglés). En Colombia, el primer piloto contempla proyectos de energía solar descentralizada en comunidades amazónicas.

Da Silva explicó que el modelo retoma aprendizajes de experiencias anteriores impulsadas por EBG en Asia, donde la firma participó en fondos climáticos junto a organismos multilaterales y gobiernos.

En relación con el rol de la sociedad civil, destacó la participación de Fundación Avina e Ikatu como socios de impacto dentro de la estructura. Según explicó, estas organizaciones aportan conocimiento territorial, apoyo en evaluaciones ambientales y sociales, identificación de oportunidades de inversión y legitimidad frente a actores locales. “Si uno quiere invertir en un proyecto necesita conocimiento local y organizaciones que puedan acompañar las evaluaciones ambientales y sociales”, indicó.

El fondo prevé aplicar métricas de impacto vinculadas a creación de empleo, reducción de emisiones, movilización de capital local y participación comunitaria. Además, cada inversión deberá atravesar procesos de consulta con comunidades locales, de acuerdo con las políticas ambientales y sociales definidas.

Entre los desafíos actuales, da Silva mencionó la necesidad de movilizar inversores, conseguir compromisos ancla y lograr el respaldo de entidades soberanas en los países donde operará el fondo.

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